REPORTE DE LA INMOVILIDAD EN BOGOTÁ

Una de las razones de inconformidad más grande de los bogotanos en los últimos 15 años, es la movilidad. El parque automotor creció, la población creció, las nuevas formas de transporte crecieron, pero la infraestructura vial no lo hizo. La razón es muy sencilla: devastadoras administraciones que no tuvieron la visión ni la precaución de hacer algo al respecto y los resultados los vemos hoy en día.

La administración de Enrique Peñalosa, consciente de este desastre, nombró a Juan Pablo Bocarejo, experto en el tema. Hasta el momento el Secretario de Movilidad no ha tenido los resultados esperados por la ciudadanía, y  su relación con el Concejo de Bogotá no es la mejor.

Como las calles están llenas de vehículos detenidos a toda hora por todas partes, la aparente salida es usar el transporte público pero es un caos peor.

El sistema masivo de trasporte es el eje central de las quejas de los bogotanos, y las soluciones no son tangibles para la gente. Estas son las mayores problemáticas del sistema:

TRANSMILENIO: Sin duda Transmilenio cambió la vida de los bogotanos. Para algunos la implementación de un nuevo modelo de transporte fue positivo y para otros no tanto, lo cierto es que el sistema como estaba pensado sirvió mucho pero en los últimos años el servicio ha venido empeorando a tal punto que muy pocos capitalinos se sienten orgullosos de su sistema masivo de transporte. Esta administración ha hecho muy poco por el sistema, aumentó el pasaje y además los colados siguen en aumento. Las rutas alimentadoras en los barrios son tremendamente ineficientes, los robos son inevitables y las estaciones se quedaron pequeñas. La gerencia del sistema no ha impactado con cambios a la comunidad y la oposición se aprovecha de eso para agrandar y mentir.

 

SITP: Otro dolor de cabeza que dejan las administraciones pasadas. Un sistema mal implementado, con un déficit en el presupuesto que no sabemos de donde va a ser compensado y con rutas que no cubren las necesidades que cubrían los buses antiguos. Tenemos buses dañados, trabajadores en condiciones indignas, accidentes todos los días y aumento de robos en los buses.

 

Transporte ilegal. En muchas localidades de la capital, pequeñas camionetas blancas prestan servicios piratas en barrios donde los alimentadores y buses del SITP  pasan cada hora o no pasan. Este transporte que por lo general cobra mil pesos hasta la estación de Transmilenio, le ha solucionado de cierta manera la movilidad a miles de vecinos que no tenían como salir de sus barrios. Estas camionetas trabajan sincronizadas con un orden abrumador, pero su funcionamiento está fuera de la Ley. Nada pasa, e incluso he visto policías que rumbo a su casa utilizan este servicio.  Así mismo una ambigüedad inmensa en el manejo tema de Uber y otras plataformas tecnológicas. Si bien es cierto la reglamentación es del orden nacional, nada hace Bogotá para evitar conflictos entre taxis y conductores de estas plataformas.

Lo bueno: Sin duda la semana de la bicicleta, autoría del Concejal José David Castellanos, es la buena noticia para la ciudad. Quienes decidimos salir en bicicleta a trabajar nos vemos motivados y respaldados por quienes nos dan una nueva alternativa de movilidad. Está claro que faltan ciclorutas y que el alcalde se comprometió a hacerlas y mejorar la que están.

En definitiva, la administración en los años que le quedan, debe dar victorias contundentes en la movilidad, y de esta forma mejorar la calidad de vida de los capitalinos que no tendrán como negar la buena gestión del alcalde Peñalosa.

@Danielleocorrea

Comunicador Social y Relacionista Público

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