Le creo a Peñalosa.

“Ser Alcalde de Bogotá es el mejor trabajo del mundo” Enrique Peñalosa

¿En serio ser alcalde de 9 millones de personas, con problemáticas casi imposibles de solucionar y enfrentarse a opositores irracionales, populistas y en su mayoría mentirosos es el mejor trabajo del mundo? Pues eso dijo Enrique Peñalosa hace unos días en un prestigioso programa radial. El mérito de Peñalosa está en gobernar tomando decisiones impopulares, en momentos en que otros asumirían posiciones populistas. Estoy seguro que en el 2020 saldrá por la puerta grande y sus resultados serán claves en el largo camino de recuperar la ciudad de una década perdida en manos de Garzón, Moreno y Petro.
Ser alcalde de la capital es sin duda una de las responsabilidades más grandes que un colombiano puede tener. Sólo Bogotá, participa con el 25.2 % del PIB nacional; por lo tanto, quienes gobiernen deben tener la capacidad de proponer y ejecutar un excelente plan de desarrollo en donde se incluyan los proyectos más urgentes e importantes que conecten la ciudadanía con el gobierno y mejore la calidad de vida de todos.

También hay que dejar gobernar. El alcalde no se había posesionado y sus opositores ya estaban pidiendo firmas para sacarlo. Personalmente no comparto ninguna revocatoria, cuando su principal objetivo es la revancha política. Petro, por ejemplo, uno de los grandes promotores de la revocatoria en Bogotá, nunca ha pensado en el bien de la ciudad. Dejó a la capital del país desbaratada, con grandes problemas financieros y multas de miles de millones por el improvisado y fallido esquema de aseo. Ni hablar de las obras embolatadas que le ha tocado a Peñalosa destrabar. Su meta es llegar a la presidencia a cualquier costo, así tenga que ayudar a revocar al alcalde porque no comparte sus ideas o su forma de gobernar.

Yo le creo a peñalosa. A pesar de la complejidad de las relaciones sociales y del poder de los grupos de presión en esta ciudad, su capacidad para enfrentar problemas como el del Bronx y planear y ejecutar proyectos que la ciudadanía pide con urgencia, son fundamentales a la hora de tener una ciudad más ordenada y competitiva ante los grandes retos que enfrentan las urbes en el siglo XXI. La deuda que tenemos miles de personas con Bogotá por habernos recibido es invaluable. No hay duda que esta es la ciudad de las oportunidades, la ciudad de las mejores universidades, la de los mejores trabajos. Y debemos lograr que sea la capital de la mejor calidad de vida en Sur América; lástima que a veces no recibe lo mucho que nos da.

Los logros de esta administración son evidentes. Por ejemplo, se rescató el Bronx, ex República independiente del crimen, abandonada por varios gobiernos. Se logró en el 2016 que los homicidios cayeran a un mínimo histórico de 15.8 % por 100.000 habitantes. La recuperación del espacio público en la mayoría de localidades, ya se siente. Se ha actualizado el alumbrado público en más de 400 parques y se creó la empresa metro etc. Debido al desastre que dejaron, se entiende que las expectativas son altas y el camino es largo. Pero sobre todo que la gente quiere resultados mañana mismo y la paciencia para que los problemas se solucionen cada vez es menor.
Como meta deberíamos lograr que, en el año 2028, tengamos la capital más competitiva y ordenada de Sur América. Hay que ser capaces de recibir a todas las personas que buscan oportunidades y brindarles una alta calidad de vida. Sumado a esto, el potencial en materia de turismo debe ser explotado. Ciudades como Lima o Buenos Aires, han demostrado eficiencia para ordenar el territorio y explotar lo mejor de su gente. Sus costumbres, gastronomía y espacios públicos, son un ejemplo para el resto de la región. Ahora Es la hora de Bogotá.

@fernandezjca

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