La descentralización está dando pie para que haya corrupción

Existe un problema estructural en el modelo de descentralización de Bogotá, que debe ser resuelto para garantizar una mejor relación con la ciudadanía y una eficiente gestión pública, en los últimos años se han presentado serios cuestionamientos frente a los casos de corrupción que afectan a los alcaldes locales y la ejecución de los fondos de desarrollo local y a la legitimidad de las localidades frente a los ciudadanos.
Se trata de una reforma al actual Estatuto Orgánico de la ciudad, que regula la organización y funcionamiento del Distrito Capital, el concejal José David Castellanos aseguro que “El Decreto 1421 de 1993, ha sido discutido 35 veces por el congreso durante 20 años y no ha cambiado nada, en este momento debemos aprovechar, para una discusión presidencial y debatir este tema que no está cumpliendo con las debidas condiciones para regular a los representantes locales y está dando pie para que haya corrupción desde las minorías.”
El objetivo es modificar algunas falencias que se han detectado al transcurso de los años del actual estatuto distrital 1421 y que obligan a su reforma con el propósito de buscar una mayor eficiencia de las instituciones del Distrito Capital en su desempeño administrativo y que permita además profundizar en un esquema más participativo de sus instituciones. La idea es que primero se abra un gran debate al respecto y que poco a poco se vaya construyendo una reforma que sea sometido al Congreso.
Castellanos, afirma que “la propuesta se da porque el actual estatuto Distrital no contempla nuevos cambios, para el pleno desarrollo de las comunidades y sus representantes locales, además da un llamado a la Secretaria Jurídica y la Secretaria de Gobierno para avanzar en propuestas y acciones para el fortalecimiento de las medidas de control y su debida aplicación.”
El último estudio hecho en el 2010 por la administración distrital, el 80% saben que existen las JAL pero el 68% no sabe dónde queda en su localidad. El 79% consideran que el trabajo de las JAL no ha tenido un impacto positivo sobre la comunidad, este resultado es muy negativo, pero esto no se debe a que las Alcaldías Locales tengan poco presupuesto sino a un problema de gestión pública, no existe a nivel local un sistema de información o seguimiento a los resultados de las inversiones y los planes locales de desarrollo tienen pocos indicadores de impacto y por ende se necesita una nueva reestructuración del decreto.
Además, la inversión a través de los Fondos de desarrollo local ha sido fuente de corrupción.

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